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Dia 2. Chiba

Primer día en Tokyo!!!. Son las 9 de la mañana y comienza oficalmente el viaje. A partir de este momento y durante toda nuestra estancia en Tokyo, pasaremos a ser posesión de nuestra amiga Hiroko :-). Ella es nuestro contacto en Japón, y en cuanto se enteró de nuestra visita y de los sitios que queríamos ver, planificó el Schedule hasta el último detalle.

Y cuando decimos “hasta el último”… es hasta el último. Es decir, si pone “Martes, levantarse a las 8:30, desayunar, coger el metro a las 9:05 y estar en Tokyo Station a las 9:11… pues se está a las 9:11. Es la caña. Y como se te ocurra decirle “oye, ¿y por qué no vamos por aquí…?” y no le convenza la idea, empezará “no no no no no” jajajajaja (siempre repite n-mil veces las respuestas cortas: “si si si si si”, “so so so so so”, que es algo así como “eso es, eso es”). Cuando le comentamos que era muy ordenada, siempre dejando las cosas de la mesa perfectamente limpias y alineadas, va y nos dice que qué va, que en su oficina piensan que es un desastre. ¡Pues cómo será el maniático del pueblo, ¿no?!

Para nuestra llegada, como le pillaba currando, había delegado en su madre nuestra recogida. Como lo oís. Su madre resultó ser una señora japonesita encantadora, maestra de origami e ikebana y con un inglés bastante aceptable. La amabilidad nipona personificada y excelente cocinera, además.



Y, al igual que su hija, se desplazaba por el metro como una gacela, que como te descuidases ya te sacaba 200 metros de distancia.

Después, al taxi. Otra experiencia mística. Los coches allí conducen por la izquierda (¿os acordáis del anuncio aquel de un tío que se cambia la cabeza con su amigo japonés para conducir por otro lado? Pues eso), hay un montón de bicis (pero un montón ¿eh?)… y a los taxis se les abre la puerta sola.

Que sí, de verdad. Tú te acercas y en ese momento ¡zas! La puerta va y se abre. Te metes, y ¡zas! Se cierra. Al principio pensamos que el conductor era Harry Potter, pero no, en todos pasa lo mismo.

Una vez en su casa pudimos disfrutar de un auténtico hogar japonés. Con sus tatamis, su inodoro lleno de botoncitos, los futones y demás.


Una de las figuritas que la madre de Hiroko había hecho para nosotros. ¿A que es monaaaa?

Terminamos nuestra primera comida típica hogareña japonesa con la ceremonia del té, donde nos explicaron cómo se hace (más o menos, ya que la ceremonia completa puede durar horas) y la manera de coger la taza para beber. Además lo acompañamos con unos bollos de arroz con forma de flor de cerezo riquísimos.

Y después de comer, primer destino: AKIHABARA